Aprobación de los Presupuestos Generales del Estado en España en 2026

Tipo de evento: Evento político binario (aprobación vs prórroga presupuestaria).

Predicción: 99% probabilidad de NO aprobación.

Evento

La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) correspondientes a 2026 antes de que finalice el año 2026.

El evento se considerará ocurrido si los PGE de 2026 son aprobados por las Cortes Generales y publicados oficialmente antes del 31 de diciembre de 2026. En caso contrario, se considerará que el resultado es una prórroga presupuestaria.

La eventual aprobación durante este año de unos presupuestos correspondientes a 2027 no supondría el cumplimiento de esta predicción.

Tasa base

La revisión de abril partía de una tasa base operativa del 22% y asignaba finalmente un 14% de probabilidad a la aprobación de los PGE de 2026.

Aquella estimación ya incorporaba la fragmentación parlamentaria, los incentivos al bloqueo y la existencia de una prórroga presupuestaria plenamente operativa. Desde el 1 de enero, el Estado funciona con los Presupuestos de 2023 prorrogados y adaptados mediante diferentes normas específicas.

Sin embargo, la información aparecida desde entonces modifica sustancialmente el escenario. En junio, Hacienda inició formalmente la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2027. La nueva orden no solo abre el procedimiento correspondiente al próximo ejercicio, sino que deroga expresamente la orden que regulaba la elaboración de los presupuestos para 2026.

En julio, el Consejo de Ministros aprobó además el límite de gasto no financiero y los objetivos de estabilidad correspondientes a 2027, confirmando que la maquinaria presupuestaria se ha desplazado definitivamente al siguiente ejercicio.

En este contexto, la nueva tasa base operativa pasa del 22% al 2%. No se sitúa en cero porque la aprobación todavía no es jurídicamente imposible y el año no ha terminado, pero cualquier regreso a unos presupuestos específicos para 2026 exigiría una reversión política y administrativa extraordinaria.

Ajustes cualitativos

Motores

  • Coste político y reputacional de encadenar nuevas prórrogas: continúa existiendo, pero ya no impulsa principalmente la aprobación de los PGE de 2026. La presión política se ha trasladado a la elaboración de las cuentas correspondientes a 2027. Impacto estimado: 5%–15%.
  • Necesidad de estabilidad institucional y planificación económica: unos presupuestos actualizados permitirían ordenar mejor las prioridades públicas. Sin embargo, cuando el ejercicio ya está avanzado, esa necesidad se orienta más hacia el año siguiente que hacia unas cuentas con pocos meses de vigencia. Impacto estimado: 5%–15%.
  • Posibilidad de un acuerdo político extraordinario: siempre existe una pequeña posibilidad de que cambie la relación entre el Gobierno y sus socios parlamentarios. No obstante, cualquier nuevo acuerdo parece mucho más probable alrededor de los PGE de 2027 que de unas cuentas específicas para 2026. Impacto estimado: 2%–8%.

Frenos

  • Sustitución formal del procedimiento de 2026 por el de 2027: pasa a ser el freno principal. La orden de elaboración de los PGE de 2026 ha sido derogada y sustituida por la correspondiente a 2027. No estamos solamente ante un retraso, sino ante un cambio formal del ejercicio presupuestario sobre el que trabaja la Administración. Impacto estimado: 95%–99%.
  • Prórroga como alternativa plenamente funcional: se refuerza. La prórroga permite mantener el funcionamiento ordinario del Estado y puede complementarse mediante reales decretos-leyes, modificaciones presupuestarias y actualizaciones concretas, como ha ocurrido con la financiación autonómica y local. Impacto estimado: 90%–98%.
  • Fragmentación parlamentaria y ausencia de una mayoría estable: sigue siendo un obstáculo elevado. El Congreso rechazó en julio la senda de estabilidad para 2027 por 167 votos a favor, 178 en contra y 5 abstenciones, confirmando que el Ejecutivo continúa sin disponer de una mayoría presupuestaria asegurada. Impacto estimado: 75%–90%.
  • Incentivos estratégicos al bloqueo y a la negociación prolongada: permanecen elevados. Los grupos parlamentarios pueden obtener más capacidad de negociación condicionando las cuentas de 2027 que facilitando unos presupuestos de 2026 con una vigencia muy reducida. Impacto estimado: 75%–90%.

Predicción probabilística

Distribución subjetiva de probabilidad para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado en 2026:

Presupuestos aprobados → 1 %
Prórroga presupuestaria → 99 %

La probabilidad implícita de que 2026 termine sin unos presupuestos propios se sitúa, por tanto, en el 99%, frente al 86% de la revisión anterior.

La probabilidad de aprobación no se lleva completamente a cero porque todavía existe una vía residual para un cambio político excepcional. Sin embargo, asignar un porcentaje significativamente mayor transmitiría una incertidumbre que ya no encaja con las decisiones institucionales observadas.

Revisión de la predicción

La nueva información introduce un cambio mucho más profundo que una simple modificación de porcentajes. En abril, la aprobación de los PGE de 2026 todavía podía considerarse un escenario minoritario pero abierto. Ahora, el procedimiento formal correspondiente a ese ejercicio ha sido sustituido por el de 2027.

La prórroga ya no es solamente el resultado más probable, sino el marco en el que se está ejecutando el presupuesto. Al mismo tiempo, el Gobierno ha iniciado la preparación de las cuentas del siguiente ejercicio, ha aprobado su techo de gasto y ha comenzado a someter al Congreso los elementos necesarios para su tramitación.

Por eso, la probabilidad de aprobación de los PGE de 2026 baja del 14% al 1%, mientras que la de prórroga aumenta del 86% al 99%. La predicción puede considerarse prácticamente resuelta, aunque su cierre formal no se producirá hasta el 31 de diciembre.

La principal lección bayesiana es que no todas las actualizaciones consisten en equilibrar señales favorables y desfavorables. A veces aparece una evidencia institucional que cambia la propia naturaleza del problema. Cuando el procedimiento administrativo abandona el ejercicio sobre el que se formuló la predicción y comienza a trabajar en el siguiente, la incertidumbre residual deja de ser política ordinaria y pasa a depender de un acontecimiento verdaderamente excepcional.

Variación del precio de compra de la vivienda en España en 2026

Tipo de evento: Variable inmobiliaria continua (variación media anual del Índice de Precios de Vivienda).

Predicción: un 57% de probabilidad que suba más de un 10%.

Evento

La variación media anual del precio de compra de la vivienda en España durante 2026.

Para hacer el evento plenamente reproducible, se tomará como referencia principal la variación media anual del Índice de Precios de Vivienda del INE en 2026 respecto a 2025. El IPV mide la evolución de los precios de compraventa de las viviendas libres adquiridas por hogares residentes y no residentes en España.

El evento se considerará evaluado cuando el INE publique los datos definitivos correspondientes al conjunto de 2026. Los indicadores de Tinsa, Registradores, Notariado y portales inmobiliarios se utilizarán como información adelantada, pero no para resolver definitivamente la predicción.

Tasa base

La revisión de abril partía de una tasa base operativa del 8%. Esa referencia intentaba equilibrar dos señales: unos precios todavía muy tensionados y una actividad que comenzaba a mostrar síntomas de enfriamiento.

La información conocida desde entonces obliga a revisar claramente esa tasa al alza. El Índice de Precios de Vivienda del INE aumentó un 12,9% interanual en el primer trimestre de 2026 y un 3,5% respecto al trimestre anterior. La vivienda usada subió un 13,5%, frente al 9,1% de la vivienda nueva.

El indicador adelantado de Tinsa refuerza esa lectura. Según su informe del segundo trimestre, la vivienda nueva y usada aumentó un 15,2% interanual y un 3,7% trimestral. Se trata de una medición basada en tasaciones y no es directamente equivalente al IPV del INE, pero indica que la presión sobre los precios no se moderó durante la primera mitad del año.

Al mismo tiempo, los frenos son cada vez más visibles. Las compraventas inscritas disminuyeron un 7,3% interanual en mayo, la oferta de crédito se endureció durante el segundo trimestre y la demanda de financiación continuó reduciéndose. El euríbor a doce meses alcanzó en junio el 2,798%, 0,717 puntos más que un año antes.

La lectura conjunta es la de un mercado que empieza a enfriarse en actividad, pero todavía no en precios. Con este equilibrio, la nueva tasa base operativa pasa del 8% al 10,5%.

Ajustes cualitativos

Motores

  • Escasez estructural de oferta, especialmente en las áreas más tensionadas: continúa siendo el motor principal y gana peso. Desde 2021 se habrían creado alrededor de 1,2 millones de hogares, mientras que solo se terminaron unas 474.000 viviendas, generando un déficit estimado de al menos 734.000 unidades. La oferta difícilmente podrá corregir este desequilibrio antes de finalizar 2026. Impacto estimado: 80%–90%.
  • Concentración geográfica y presión demográfica: la tensión sigue concentrándose en grandes ciudades, zonas costeras e islas, donde la creación de hogares y la demanda superan con más claridad la capacidad de respuesta de la oferta. Impacto estimado: 70%–85%.
  • Percepción de la vivienda como activo relativamente seguro: se mantiene como un apoyo relevante. Los alquileres elevados, la escasez de oferta y la demanda de compradores con mayor capacidad financiera continúan sosteniendo los precios, especialmente en los mercados más tensionados. Impacto estimado: 55%–70%.
  • Inercia de expectativas tras varios años de subidas: los aumentos continuados refuerzan la expectativa de que los precios seguirán creciendo. Sin embargo, la caída de las operaciones impide considerar que esta dinámica pueda acelerarse indefinidamente. Impacto estimado: 55%–70%.

Frenos

  • Coste de financiación y endurecimiento del crédito: gana claramente importancia. El aumento del euríbor, las condiciones de concesión más restrictivas y la reducción de la demanda de préstamos hipotecarios limitan progresivamente el número de compradores capaces de acceder al mercado. Impacto estimado: 55%–70%.
  • Límites de renta, ahorro y accesibilidad: también se refuerzan. La distancia entre el crecimiento de los precios y la capacidad financiera de los hogares expulsa a una parte creciente de la demanda potencial. Impacto estimado: 50%–65%.
  • Saturación de la demanda y descenso de las operaciones: deja de ser solamente un riesgo posible. Las compraventas registradas cayeron un 7,3% interanual en mayo, mientras que el número de hipotecas sobre viviendas prácticamente dejó de crecer. Sin embargo, el importe medio de las nuevas hipotecas aumentó un 9,7%, lo que confirma la divergencia entre volumen y precio. Impacto estimado: 45%–60%.
  • Incertidumbre regulatoria y fiscal con impacto desigual: se mantiene sin grandes cambios. Puede afectar a determinados territorios o segmentos, pero continúa siendo un factor secundario frente al desequilibrio general entre oferta y demanda. Impacto estimado: 25%–40%.

Predicción probabilística

Distribución subjetiva de probabilidad para la variación anual del precio de la vivienda en 2026:

Subida inferior al 8 % → 15 %
Subida entre 8% y 10% → 28 %
Subida entre 10% y 12% → 39 %
Subida superior al 12 % → 18 %

La probabilidad implícita de que la subida supere el 8% se sitúa en el 85%, frente al 62% de la revisión anterior.

Los tramos superiores al 10% deja de ser cola secundaria y pasan a convertirse en los escenarios más probables. Aun así, se mantiene un 28% en el intervalo 8%–10%, porque el deterioro de la accesibilidad y la caída de las operaciones podrían provocar una desaceleración durante la segunda mitad del año.

Revisión de la predicción

La nueva información desplaza claramente la distribución hacia valores más altos. El aumento oficial del 12,9% durante el primer trimestre y la señal adelantada del 15,2% de Tinsa para el segundo hacen difícil mantener una tasa base del 8%. La nueva referencia operativa pasa al 10,5%, y la probabilidad de terminar el año con un crecimiento superior al 10% aumenta del 24% al 57%.

Sin embargo, la actualización no ofrece una señal completamente unidireccional. Las compraventas disminuyen, el crédito se endurece y la accesibilidad empeora. Estos factores todavía no han provocado una moderación visible de los precios, pero sí reducen la probabilidad de que los ritmos cercanos al 15% observados por algunos indicadores puedan mantenerse durante todo el año.

La principal lección de esta revisión es que una caída de la actividad no implica necesariamente una caída inmediata de los precios. En un mercado con una oferta rígida, el ajuste puede producirse por etapas: primero disminuye el número de compradores y operaciones; después se modera el ritmo de crecimiento; y solo más adelante, si los frenos persisten, pueden llegar a estabilizarse o descender los precios.

Inflación anual media en España en 2026

Tipo de evento: Variable macroeconómica continua (IPC medio anual).

Predicción: 78% probabilidad que se sitúe por encima del 3,0%

Evento

La inflación media anual (IPC) registrada en España durante el año 2026, medida por el Instituto Nacional de Estadística (INE) mediante el IPC.

El evento se considerará evaluado una vez publicado el dato definitivo de IPC medio anual correspondiente a 2026.

Tasa base

La revisión de abril situó la tasa base operativa en el 3,3%, en un momento de elevada incertidumbre sobre la duración del shock energético.

Durante el primer semestre, el IPC pasó del 2,3% en enero y febrero al 3,4% en marzo, y posteriormente se estabilizó en el 3,2% entre abril y junio. La inflación subyacente se situó en junio en el 2,9%, lo que apunta a una inflación persistente, pero no a una nueva aceleración generalizada.

El Panel de Funcas prevé ahora una inflación media del 3,2% en 2026 y una tasa interanual del 3,0% en diciembre. Tomando esa previsión y la trayectoria observada como ancla, la nueva tasa base operativa pasa del 3,3% al 3,2%.

Ajustes cualitativos

Motores inflacionarios:

  • Persistencia de presiones en servicios y costes laborales: la inflación subyacente sigue cerca del 3% y el coste laboral por hora aumentó un 4,9% interanual en el primer trimestre. Este pasa a ser el principal motor interno.
    Impacto estimado: 50% – 65 %.
  • Riesgos externos y energéticos: pierden peso respecto a abril. El suministro mundial de petróleo se recuperó parcialmente en junio tras aumentar los flujos por el estrecho de Ormuz, aunque la producción continúa por debajo de los niveles anteriores a la guerra y sigue expuesta a nuevas tensiones.
    Impacto estimado: 45% – 65 %
  • Efectos de segunda ronda e indexaciones parciales: continúan siendo posibles, pero no se observa todavía una aceleración clara de salarios y precios empresariales. Las expectativas de crecimiento salarial de las empresas de la eurozona bajaron del 2,8% al 2,5%.
    Impacto estimado: 25% – 40 %

Frenos inflacionarios:

  • Normalización parcial de los mercados energéticos: vuelve a actuar como freno después de la recuperación de parte de los flujos de petróleo. Sin embargo, sigue siendo un factor muy dependiente de la evolución geopolítica.
    Impacto estimado: 35 % – 55 %
  • Expectativas de inflación relativamente ancladas: las empresas esperan aumentos más moderados de salarios y precios de venta, mientras las expectativas de inflación permanecen estables. Esto reduce el riesgo de una espiral precios-salarios.
    Impacto estimado: 35 % – 50 %
  • Condiciones monetarias y financieras: las empresas informan de un nuevo endurecimiento de los tipos y condiciones de los préstamos bancarios, lo que limita progresivamente la capacidad de trasladar costes a los precios.
    Impacto estimado: 30 % – 45 %

Predicción probabilística

Distribución subjetiva de probabilidad para la inflación media anual en 2026:

  • Inflación inferior al 2,4 % → 2 %
  • Inflación entre 2,4 % y 3,0 % → 20 %
  • Inflación entre 3,0 % y 3,6 % → 63 %
  • Inflación superior al 3,6 % → 15 %

La probabilidad implícita de que la inflación supere el 3,0% se sitúa en el 78%, frente al 72% de la revisión anterior.

Revisión de la predicción

La nueva información no desplaza radicalmente el centro de la distribución, pero sí permite concentrarla. La inflación lleva tres meses estabilizada en el 3,2%, mientras que la moderación de la subyacente y de algunas expectativas empresariales reduce la probabilidad de los escenarios más extremos.

Por ello, el tramo 3,0%–3,6% gana peso y se convierte claramente en el escenario central. Al mismo tiempo, la probabilidad de superar el 3,6% baja del 28% al 15%: el riesgo energético no ha desaparecido, pero los efectos de segunda ronda se están mostrando menos intensos de lo que se temía en abril.

La principal lección de esta revisión es que actualizar una predicción no siempre significa mover su valor central. En ocasiones, la nueva evidencia sirve sobre todo para reducir la incertidumbre: los extremos pierden peso y la probabilidad se concentra alrededor del escenario que mejor encaja con los datos observados.