A comienzos de año planteé tres predicciones para 2026 siguiendo un enfoque explícitamente probabilístico. El objetivo no era acertar una cifra exacta, sino dejar por escrito qué escenarios consideraba más plausibles, qué información sostenía esas estimaciones y qué hechos podrían obligarme a modificarlas.
En abril realicé una primera actualización después de que el comienzo del año alterara de forma significativa el escenario inicial. Ahora, superada la primera mitad de 2026, disponemos de nueva información sobre la inflación, el mercado inmobiliario y la situación presupuestaria.
Las tres predicciones evolucionan de manera diferente. En inflación, la nueva evidencia concentra la distribución alrededor de un escenario central más definido. En vivienda, los datos obligan a desplazarla claramente hacia valores más altos. En los Presupuestos Generales del Estado, el evento puede considerarse prácticamente resuelto.
1. Inflación anual en 2026
Evento
La inflación media anual (IPC) registrada en 2026 en España.
Tasa base
La revisión de abril situó la tasa base operativa en el 3,3%, en un momento en el que todavía existía mucha incertidumbre sobre la duración del shock energético y su posible traslado a salarios y precios internos.
Durante el primer semestre, la inflación pasó del 2,3% en enero y febrero al 3,4% en marzo, para estabilizarse posteriormente alrededor del 3,2%. Al mismo tiempo, la inflación subyacente se ha mantenido cerca del 3%, pero sin mostrar una nueva aceleración clara.
La evolución observada y las previsiones más recientes permiten reducir ligeramente la tasa base operativa hasta el 3,2%.
Motores
- La persistencia de las presiones en servicios y costes laborales se mantiene como el principal motor interno. La inflación subyacente continúa elevada y los costes laborales siguen creciendo con intensidad. Impacto estimado: 50%–65%.
- Los riesgos externos y energéticos pierden parte de la fuerza que tenían en abril. El mercado energético ha mostrado cierta normalización, aunque continúa muy expuesto a nuevas tensiones geopolíticas. Impacto estimado: 45%–65%.
- Los efectos de segunda ronda mediante salarios, indexaciones y precios empresariales siguen siendo posibles, pero hasta ahora se han materializado con menor intensidad de la temida. Impacto estimado: 25%–40%..
Frenos
- La normalización parcial de los mercados energéticos vuelve a actuar como freno, aunque su efecto sigue dependiendo de una evolución geopolítica muy incierta. Impacto estimado: 35%–55%.
- Las expectativas de inflación permanecen relativamente ancladas. No se observa por ahora una espiral generalizada de precios y salarios, lo que reduce la probabilidad de los escenarios más elevados. Impacto estimado: 35%–50%.
- Las condiciones monetarias y financieras continúan limitando la demanda y la capacidad de las empresas para trasladar completamente sus costes a precios. Impacto estimado: 30%–45%.
Predicción probabilística
- Inflación inferior al 2,4% → 2%
- Inflación entre 2,4% y 3,0% → 20%
- Inflación entre 3,0% y 3,6% → 63%
- Inflación superior al 3,6% → 15%

La probabilidad implícita de que la inflación media supere el 3,0% se sitúa en el 78%, frente al 72% de la revisión anterior.
Conclusión y aprendizaje
La actualización no desplaza radicalmente el centro de la distribución, pero sí permite concentrarla. El tramo entre el 3,0% y el 3,6% gana mucho peso, mientras que los escenarios situados en los extremos pierden probabilidad.
Puede parecer contradictorio que aumente la probabilidad de superar el 3% y, al mismo tiempo, disminuya la de superar el 3,6%. Sin embargo, eso es precisamente lo que ocurre cuando la nueva evidencia reduce la incertidumbre: la distribución se concentra alrededor del escenario central.
La principal lección es que actualizar una predicción no siempre significa modificar mucho su valor esperado. A veces, la nueva información sirve sobre todo para descartar escenarios extremos y aumentar la confianza en una zona más estrecha de resultados.
Para más información, lee la ficha de la previsión completa aquí.
2. Variación del precio de compra de la vivienda
Evento
Variación anual media del precio de compra de vivienda durante 2026.
Tasa base
La revisión de abril partía de una tasa base operativa del 8%. En aquel momento, los precios continuaban creciendo con intensidad, pero las primeras caídas en compraventas sugerían que el mercado podía comenzar a enfriarse.
La información conocida durante el segundo trimestre obliga a revisar esa referencia claramente al alza. El dato oficial del primer trimestre mostró una subida interanual cercana al 13%, mientras que los indicadores adelantados del segundo trimestre continúan apuntando a crecimientos de dos dígitos.
Al mismo tiempo, las compraventas, las hipotecas y la demanda de crédito muestran señales cada vez más claras de desaceleración. El mercado empieza a perder actividad, pero esa moderación todavía no se ha trasladado de forma significativa a los precios.
Con este equilibrio, la nueva tasa base operativa pasa del 8% al 10,5%.
Motores
- La escasez estructural de oferta se refuerza como principal motor. La construcción de vivienda continúa siendo insuficiente para compensar la creación de hogares y la demanda acumulada, especialmente en las áreas más tensionadas. Impacto estimado: 80%–90%.
- La concentración geográfica de la demanda y la presión demográfica siguen impulsando los precios en grandes ciudades, zonas costeras e islas, donde la capacidad de respuesta de la oferta es especialmente limitada. Impacto estimado: 70%–85%.
- La percepción de la vivienda como activo relativamente seguro continúa sosteniendo la demanda, especialmente entre compradores con mayor capacidad financiera y en las zonas con fuerte presencia de demanda extranjera. Impacto estimado: 55%–70%.
- La inercia de expectativas también sigue actuando. Varios años de subidas refuerzan la creencia de que los precios continuarán aumentando, aunque el descenso de operaciones limita la posibilidad de una aceleración indefinida. Impacto estimado: 55%–70%.
Frenos
- El coste de financiación y el endurecimiento del crédito ganan peso. El aumento del euríbor, las condiciones hipotecarias más exigentes y la reducción de la demanda de préstamos limitan progresivamente el número de compradores. Impacto estimado: 55%–70%.
- Los límites de renta, ahorro y accesibilidad también se refuerzan. La distancia entre los precios y la capacidad financiera de muchos hogares expulsa del mercado a una parte creciente de la demanda potencial. Impacto estimado: 50%–65%.
- La saturación de la demanda y el descenso de operaciones dejan de ser una posibilidad teórica. La actividad se está debilitando, aunque todavía no lo suficiente como para provocar una moderación clara del precio medio. Impacto estimado: 45%–60%.
- La incertidumbre regulatoria y fiscal se mantiene como un factor secundario y de impacto desigual según el territorio y el segmento del mercado. Impacto estimado: 25%–40%.
Predicción probabilística
- Subida inferior al 8 % → 15 %
- Subida entre 8 % y 10 % → 28 %
- Subida entre 10 % y 12 % → 39 %
- Subida superior al 12 % → 18 %

La probabilidad implícita de que el precio de la vivienda suba más del 8% se sitúa en el 85%.
Conclusión y aprendizaje
La nueva información desplaza claramente la distribución hacia valores más altos. El escenario central deja de estar entre el 8% y el 10% y pasa al intervalo 10%–12%.
Sin embargo, la señal no es completamente alcista. Las compraventas disminuyen, el crédito se endurece y la accesibilidad empeora. Estos factores reducen la probabilidad de que los ritmos excepcionalmente elevados observados durante el primer semestre puedan mantenerse indefinidamente.
La principal lección es que la actividad y los precios no tienen por qué reaccionar al mismo tiempo. En un mercado con oferta rígida, el ajuste puede producirse por etapas: primero disminuyen las operaciones, después se modera el ritmo de crecimiento y solo más adelante, si los frenos persisten, pueden estabilizarse o descender los precios.
Para más información, lee la ficha de la previsión completa aquí.
3. Presupuestos Generales del Estado en 2026
Evento
Aprobación de los Presupuestos Generales del Estado correspondientes a 2026 antes de que finalice el año.
El evento no se considerará cumplido si durante este año se presentan o aprueban unos presupuestos correspondientes a 2027.
Tasa base
La revisión de abril situó la tasa base operativa en el 22% y asignó finalmente una probabilidad del 14% a la aprobación.
Desde entonces se ha producido un cambio decisivo. Hacienda ha iniciado formalmente la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2027, derogando el procedimiento que regulaba la preparación de las cuentas de 2026. Además, el límite de gasto y los objetivos de estabilidad aprobados en julio corresponden ya al próximo ejercicio.
La maquinaria presupuestaria no está simplemente retrasada: ha cambiado formalmente de año. Por eso, la nueva tasa base operativa pasa del 22% al 2%.
Motores
- El coste político de encadenar nuevas prórrogas continúa existiendo, pero ahora presiona principalmente hacia la aprobación de los presupuestos de 2027, no de unas cuentas con vigencia limitada para 2026. Impacto estimado: 5%–15%.
- La necesidad de estabilidad institucional y planificación económica sigue siendo relevante, aunque a estas alturas del ejercicio se orienta fundamentalmente hacia el año siguiente. Impacto estimado: 5%–15%.
- La posibilidad de un acuerdo político extraordinario no puede descartarse por completo, pero cualquier eventual pacto parece mucho más probable alrededor de los presupuestos de 2027. Impacto estimado: 2%–8%.
Frenos
- La sustitución formal del procedimiento de 2026 por el de 2027 pasa a ser el freno dominante. La Administración ya no trabaja en unas cuentas para el ejercicio sobre el que se formuló la predicción. Impacto estimado: 95%–99%.
- La prórroga presupuestaria se consolida como una alternativa plenamente funcional. Permite mantener el funcionamiento ordinario del Estado y puede complementarse mediante modificaciones y medidas específicas. Impacto estimado: 90%–98%.
- La fragmentación parlamentaria sigue siendo elevada. Las primeras votaciones relacionadas con los presupuestos de 2027 muestran que el Gobierno continúa sin disponer de una mayoría estable. Impacto estimado: 75%–90%.
- Los incentivos estratégicos al bloqueo y a la negociación prolongada permanecen altos. Los grupos parlamentarios tienen más capacidad de influencia negociando las cuentas del próximo año que facilitando unas cuentas de 2026 con una vigencia muy reducida. Impacto estimado: 75%–90%.
Predicción probabilística
- Presupuestos aprobados → 1%
- Prórroga presupuestaria → 99%

La probabilidad de que 2026 termine sin unos presupuestos propios aumenta del 86% al 99%.
Conclusión y aprendizaje
Esta actualización es distinta de las anteriores. No se limita a reforzar los frenos o debilitar los motores: modifica la propia naturaleza del evento. El procedimiento formal ha abandonado los presupuestos de 2026 y ha comenzado a trabajar en los de 2027.
La predicción puede considerarse prácticamente resuelta, aunque su cierre formal no se producirá hasta el 31 de diciembre. Mantener un 1% de probabilidad residual evita afirmar que el resultado es absolutamente imposible antes de que llegue su fecha de evaluación.
La principal lección es que no todas las predicciones permanecen verdaderamente abiertas hasta su fecha de caducidad. En ocasiones aparece una evidencia institucional tan fuerte que el resultado queda prácticamente decidido con meses de antelación.
Para más información, lee la ficha de la previsión completa aquí.
Una revisión, tres formas diferentes de actualizar
Las tres predicciones ilustran tres tipos distintos de actualización bayesiana.
En la inflación, la nueva información concentra la distribución y reduce el peso de los extremos. En la vivienda, los datos desplazan el centro de gravedad hacia valores más altos, aunque mantienen señales de fragilidad. En los presupuestos, una decisión institucional cierra prácticamente el evento antes de su fecha límite.
Actualizar no significa corregir una predicción porque estuviera “equivocada”. Significa aceptar que la información disponible ha cambiado y que nuestras probabilidades deben cambiar con ella. Esa es, en última instancia, la principal ventaja de expresar las previsiones en términos probabilísticos: nos obliga a mostrar no solo qué esperamos que ocurra, sino también cómo aprendemos cuando el mundo nos ofrece nueva evidencia.
